Este verano descubrí que tenía miedo a las alturas, miedo a sufrir.

Uno tiene miedos conocidos y miedos desconocidos. Los conocidos son aquellos que hemos experimentado, o bien, hemos imaginado. Evidentemente los desconocidos son los otros: ni experimentados, ni, por supuesto, imaginado.

Así que cuando por primera vez subí a un teleférico y me vi suspendida en el aire, a muchos metros del suelo, me asusté. Me asustó ver el suelo tan lejos y sobretodo, la idea de que podía caerme. ¡Nunca me había visto suspendida en el aire!

Fue en ese instante que saltó el mecanismo “antiterrores” que llevo instalado desde hace unos años y seleccioné de mi “libro de recursos” la “técnica adecuada” para calmar mi terror, que ya empezaba a desbocarse.

  • “Vale Marisa, céntrate… ¿qué te asusta tanto? –
  • “Caerme” –
  • “¿Y?…” –
  • “¿Matarme? No, creo que no, no hay tanta altura…¡hacerme daño! Tengo miedo de hacerme daño y no soportar el dolor” –
  • “¿Qué necesitaría creer para estar más tranquila?” –
  • “Que puedo soportar el sufrimiento físico, el dolor” –

Psych-K contra el miedo a sufrir

Me hice un autobalance de Psych-K, técnica que suelo aplicar en terapia. “Soy fuerte para resistir el sufrimiento y el dolor físico”. “¡Mantente firme!”. No voy a decir que disfruté del viaje como una loca, pero sí que lo hice tranquila. Lo más interesante es lo que después me hizo pensar:

En aquellas situaciones a las que “no nos subimos” por miedo a sufrir, a que nos hagan daño, a hacérnoslo nosotros, a la vez que sufrimos por no “subir a ellas”.

¿Qué tal si fuéramos conscientes de esa creencia interna que tenemos que es que “no podemos sostener ese dolor”?

Cuando nos asusta el sufrimiento es porque no nos sentimos capaces de “llevarlo”, de “pasarlo”. Creer y afirmarnos en nuestra capacidad para ello nos facilitaría más la vida y las relaciones, nos abriría más al amor. #

Por cierto, si te interesa una sesión de Psych-k mira lo que tenemos para tí AQUÍ