La única manera de saber poner límites a nuestros hijos es saber ponérnoslos a nosotros

Los límites tienen que ver con nuestros valores y nuestra integridad:

Ponemos límites para educar, educar en valores. Los valores justifican cualquier límite…

“Pórtate bien” / “Sé…bueno…”

Son los valores propios que creemos y en los que hemos sido educados.

Ponemos límites para proteger nuestra integridad: son aquellos que sostienen nuestra supervivencia física y la supervivencia de nuestra identidad. Aquella que nos hemos ido formando a lo largo de nuestra vida. A la que nos agarramos con uñas y dientes para ser quienes creemos que somos. Creemos que así obtendremos aquello que creemos que necesitamos: seguridad, reconocimiento, felicidad, amor.

“Soy bueno” / “Me porto bien”

Son los valores con los que creemos que satisfaremos nuestras necesidades básicas de seguridad, reconocimiento y felicidad.

Así pues vamos dictando normas y estableciendo límites a las conductas de nuestros hijos en pro de una buena recompensa, que es sentirnos felices

¿Por qué no funciona poner límites a nuestros hijos?

El plan es bueno, pero…

  • Pongo límites para educar a mis hijos y que sean felices
  • Pongo límites para ser feliz yo
  • Y me peleo con los límites (o con mis hijos jejeje) y no son felices mis hijos y no soy feliz yo.

¿Y si miro mi felicidad y la de mis hijos en lugar de mirar los límites que creo que tengo que poner? Porque si la miro realmente…sabré que los únicos límites los tengo que poner a mis juicios, a mis malestares, a mis culpas…

Porque si miro a la felicidad de todos, realmente veré, que los valores y la integridad los llevamos de serie. Hemos nacido para encarnar esos valores, no para añorarlos, que somos indestructibles en nuestra integridad.

Así pues, empecemos por encontrar los límites que nos ponemos, cómo nos los ponemos y para qué. Entonces veremos que es más fácil educar a nuestros hijos. Nuestro único papel como padres es ayudar a nuestros hijos en lo que realmente no pueden, hasta que pueden.

Si cuando son pequeños hemos de darle la comida, vestirlos, cambiarles pañales porque ellos no están físicamente capacitados para ello y conforme se van haciendo mayores, van comiendo solos, vistiéndose solos. No les damos de comer, ni les vestimos, les compramos la comida y la ropa. El siguiente paso es que se autoabastezcan ellos y nuestro papel seguirá siendo estar a su lado, ser su apoyo…¡¡¡hasta que puedan volar!!!El único papel que tenemos como padres es el de ser la fuente de amor incondicional que necesiten hasta que ellos sean fuente también “y se conecten a la red”.