Leo artículos sobre la imperiosa necesidad de enseñar inteligencia emocional en la escuela.

Desde que apareció el concepto de Inteligencia Emocional, allá por la década de los años noventa, no se oye otra cosa.

Afirmaciones como “sin Inteligencia Emocional las ecuaciones no sirven de nada” arrasan en las redes sociales… ”Hay que introducir la IE”, “hay que educar la IE”, “hay… ¡ay!”

¿Quiere eso decir que existe el analfabetismo emocional? ¿qué el niño es una tábula rasa emocional? ¿que antes de que apareciera el término no existía y no se “educaban” las emociones?

¿Todos los que ya no asistíamos a la escuela en los años 90… no tenemos IE?
¿Eso querría decir que la mayoría de adultos profesionales y padres somos analfabetos o ignorantes o discapacitados emocionales?

Goleman fue a la escuela sin IE. Suponiendo que la tenga… ¿Dónde y cómo la adquirió? ¿Y nosotros? ¿Y los demás?

Tal vez resulte que hay más IE de lo que pensamos en más lugares de lo que pensamos, en más personas de las que pensamos y haya más formas de desarrollarla de lo que pensamos.

Tal vez deberíamos de salir de la perspectiva de la carencia en la que nos movemos y entrar en la de la abundancia que tenemos

Tal vez deberíamos mirar lo que sí que hay, y reconocer que hay más IE en la escuela de lo que podemos (o queremos) ver.

Tal vez deberíamos dejar de polarizar las inteligencias, lo mental frente a lo emocional, e integrar…

Tal vez, de la misma manera que la Física busca una “teoría unificada” la Psicología debería buscar una “comprensión unificada” del ser humano en lugar de fraccionarlo sistemáticamente en pensamientos, emociones, cuerpo y espíritu.

Pero me estoy yendo del tema.

La IE es un concepto interesante, pero eso, solo un concepto.
Somos mucho más que todo eso.